“…¿quiénes somos?
Un silencio total, no solo fuera,
Sino dentro también como un boquete,
nos absorbe hacia dentro, todo sorbe,
y está siempre vacío, sin embargo.
¿Dónde estamos? ¿Qué hacemos?
¿Quién nos mueve?
¿Existimos acaso? Lo parece.
Más ¿Qué somos salvo un interrogante
Que vuelto hacia sí mismo abre el vacío?” (Gabriel Celaye)
Un silencio total, no solo fuera,
Sino dentro también como un boquete,
nos absorbe hacia dentro, todo sorbe,
y está siempre vacío, sin embargo.
¿Dónde estamos? ¿Qué hacemos?
¿Quién nos mueve?
¿Existimos acaso? Lo parece.
Más ¿Qué somos salvo un interrogante
Que vuelto hacia sí mismo abre el vacío?” (Gabriel Celaye)
Quiero solidarizarme con el movimiento rockero por los 15 jóvenes góticos fallecidos y los heridos en la trágica tarde del sábado pasado, en un accidente que nunca debió ocurrir, pero que podía ocurrir en cualquier otro contexto, debido a formas de proceder irresponsables y múltiples culpas que rebasan el hecho y que no pretendo abordar.
Solamente quiero enviar un abrazo solidario a esa juventud plural y abierta, que transforma la ciudad con sus mil maneras de habitarla, con su capacidad de inventar formas de estar en un mundo complejo, que no los mira.
Ellos, en ocasiones prolongando una juventud ante la falta de futuro, se toman los espacios y crean sus territorios con estéticas propias, encarnando rebeldías y disconformidades, haciendo aprehensible una ciudad que los ignora, a través de sus ritmos.
No trataré de buscar culpables de una desgracia, pero si recordar que un reciente y precario apoyo a las manifestaciones culturales de un movimiento rockero amplio y representativo, no es suficiente y no ha venido de la voluntad de los gobiernos locales, ni de una real preocupación del Estado.
Como siempre ha sido en cualquier lucha por los derechos, este “apoyo” ha sido arrancado, con una terca lucha de al menos tres generaciones de jóvenes rockeros, contra la represión, contra los estigmas y el rechazo a su cultura desde la institucionalidad. Pero no es suficiente.
Los rockeros y especialmente la cultura metalera han creado su propio espacio, han dinamizado el panorama musical local, han impuesto su presencia, sus lógicas, resignificando y apropiándose de lo urbano, tal como lo atestigua la emblemática Concha Acústica de la Villaflora, que ha visto pasar por más de veinte años a miles de jóvenes.
Los imaginarios de rituales satánicos y la criminalización de los rockeros no es otra cosa que la máscara de otros muchos rechazos y prejuicios, de las exclusiones sociales, raciales y etáreas de las que está llena la sociedad. A ellos mi solidaridad, porque ponen en evidencia con sus dinámicas pacíficamente confrontativas, con su presencia, con las letras de sus canciones, con sus rituales, estas realidades que nos empeñamos en invisibilizar.
Y como corolario de estas líneas, no queda más que decir que donde se encuentren esos seres de luz (luciferes…) caídos en el fuego de la tragedia, mi deseo profundo de que la música y la lírica siga alimentado con fuerza, su viaje eterno por mejores días…Larga Vida al Rock…
1 comentarios:
SAludos Norman gran labor en la asamble hace tiempo que sigo las actividades de la Ruptura pero por cuestiones profesionales y de familia no he podido continuar mas de cerca ahora quisiera pregutnarles si es posible ante el debate que me puedan comunicar con alguna persona que este dispuesta a colaborar en un proyecto que tengo y puesto que trabajo con niños y jóvenes exponerles en un foro que es la consitución para que a ellos como niños y como jóvenes les afecta sería en verdad genial poder contar con su presencia si eso fuera posible y ante sus ocupaciones, gracias por un mejor pais siempre
Diego
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